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JEPO ISÂVA - SALTO ENGANCHADO Jehupi ypy: 31.03.10. Jehupi pyahu: 02.04.10
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Antes del gran despegue!, de izquierda a derecha el instructor Pastor verdún en su rol de maestro de salto o lanzador con tres alumnos paracaidistas rumbo al primer salto de su vida, en el fondo uno no visualizado, de verde Jorge Fernández, en la puerta Enrique Escobar. Ir sentado en la puerta en el primer salto era para muchos alumnos una “gracia de Dios” porque podían ya en ese primer histórico despegue viajar en tal “privilegiada posición” porque podían disfrutar del magestuoso escenario terrícola de allá abajo! Para otros, sin embargo, volar en esa posición representaba el mayor suplicio por ser apenas su primer salto ya viajar sentador en el piso de una aeronave en vuelo... pero sin puerta ya que si uno no se controlaba, es sabido que vienen a la mente ideas raras como la posibilidad de caer del avión accidentalmente! De cualquier manera, todos de acuerdo a las instrucciones recibidas en el curso se las ingeniaban para controlar el conocido “factor miedo” y así realizar su anelado primer salto! En la foto además se ve al entonces Capitán Aguilera, piloto aviador de la Fuerza Aérea Paraguaya, miembros de cuya prestigioza unidad militar siempre han contribuido efectivamente al fomento del paracaidismo deportivo en la República del Paraguay.
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Super curso de paracaidismo con 32 alumnos en su primer salto en un día domingo, en 1986. De derecha a izquierda se ve al italiano Elio Massagrande el entonces Presidente y fundador de la Asociación Paraguaya de Paracaidismo Deportivo del Paraguay (APPD); tres sonrientes y temerarios alumnos que en esa época no se imaginaban que llegaría el tiempo en que un alumno paracaidista no podría hacer su primer salto sin tener un dispositivo de apertura automática puesto en su paracaidas de reserva: de verde Jorge Fernández, de rojo y azul Enrique Escobar y ??????; también se ve a los instructores (atrás de mirada seria, el maestro de salto) Pastor Verdún y su ayudante para el embarque Mario Bogado, al fondo una pareja viendo a su hijo rumbo a su primer salto, y... una chipera que rauda y misteriosamente apareció en la Base Aerea Militar de Ñu Guasu, cosa rara para aquella época en que el control era estricto para el ingreso de civiles visitantes y menos aún de vendedores-as ambulantes. Evidentemente, alguien le informó a ella sobre el evento y se apresentó a ofrecer “torta seca de maiz, queso y sal”, conocida en Paraguay como.... chipá! Se cuenta que la vendedora agotó rapidamente su stock de producto por el hambre que al parecer produjo la ocasión del primer salto en paracaidas desde una aeronave en vuelo a 2.500 pies.
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